junio 13, 2008

Detrás del cielo. XI Salón CANTV de Jóvenes con FIA. Legítimosilegítimos





En mi conexión con la costa he observado que eventos naturales como la luz, el agua, el sonido, el color, el viento, juegan a transformarse lenta y rítmicamente en el tiempo. Estos elementos constituyen una serie de fenómenos con comportamientos puntuales que se extienden hacia un todo inabarcable, es decir, la idea general de paisaje, el espacio geográfico, nuestro país, nuestro planeta.

Este trabajo pretende traducir visualmente las sensaciones que producen estos fenómenos esenciales, mediante la activación en el espacio de ciertos elementos de creación plástico-visual, como son el ritmo, la textura y la transparencia, en función de activar el recuerdo del paisaje de playa.




Algunas consideraciones acerca de la idea de paisaje.
El paisaje no cesa en su labor de hacernos creer que su empecinada presencia, su vasta permanencia, puede llegar a estar ajena o incluso excluida de la menuda realidad de las personas. Por su parte, él continua midiendo todos los tramos del pensamiento, ahí, donde aquellos momentos de ancestral incertidumbre, de profundo y aterrador vacío, vinieron creando todas las imágenes que la percepción ha transformado en certezas. Él tiene el poder para cambiarlo todo. (Cuaderno de notas. Lechería, septiembre de 2005).

A grandes rasgos el paisaje es una situación en la que estamos irremediablemente involucrados, es una condición natural de la vida que puede superar tanto nuestra capacidad de entendimiento, como la realidad que intentemos fragmentar para erigirla como lugares de confianza. Aunque en la relación ancestral de los seres humanos con su entorno natural, se haya logrado establecer algunas situaciones que lo caracterizan como una serie de comportamientos recurrentes, debido a sus ciclos elementales, los cuales podrían conformarlo como una entidad básica, él es capaz de influir en las personas de una manera mucho más compleja. Está sobreentendido que el planeta funciona como una totalidad compuesta por los elementos que lo integramos, donde cada parte posee sus mecanismos para relacionarse con las otras. Pero en nuestro caso, los elementos naturales que conforman el entorno, además de ser la primera referencia que tenemos del mundo, son señales que percibimos, transformamos y utilizamos como vehículos simbólicos de expresión y comunicación para generar y transmitir un conocimiento. De esta manera obtenemos una experiencia vivencial que nos hace particulares entre las demás especies. Esto permite una conexión creativa entre los eventos de la naturaleza y el entendimiento humano, donde el paisaje actúa como una de las causas fundamentales de la cultura que hemos heredado a lo largo del tiempo.



Ahora bien, la vigencia del paisaje reside en su permanencia, y en las personas que funcionamos como elementos destinados a interactuar con él, desde nuestra condición de seres biológicos derivados de sus procesos. Él siempre ha determinado la dirección de las actividades humanas. La naturaleza no solamente nos da las pistas para que se active en nuestro cerebro un proceso de reconocimiento, sino que también dirige nuestros estados emocionales, tanto interactivos como contemplativos, dependiendo de la magnitud del evento que ésta nos esté planteando. Nosotros, como seres que hemos evolucionado en entidades generalizadoras para nuestra adaptación a los diferentes entornos del planeta, somos modelados por nuestro espacio natural inmediato. Él nos estructura la memoria y determina nuestro comportamiento existencial.



2 comentarios:

  1. Excelente trabajo. Recibe nuestras felicitaciones por ese merecido premio, esperamos ver mucho más!

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  2. Amigo qué buen trabajo! Me hubiese gustado mucho verlo en persona. Te envío un abrazo y mis respetos.

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